jueves, 31 de enero de 2013

Día 9: Borrón y cuenta nueva

 Se cortó la luz hace como 2 horas y tiene toda la pinta de que no va a volver hasta mañana. Encima mi celular se quedó sin batería, la puta madre. Por suerte tengo unas velas, así que nada. Voy a escribir un poco.
 Me compré un cuaderno ayer. A partir de hoy voy a escribir ahí todo lo que se me antoje plasmar en él. Conociéndome, en un par de semanas este cuaderno va a terminar directo a la basura. En fin. 

 Me llego un sms de un número que no tengo agendado en mi celular, pero que me lo conozco perfectamente de memoria. En realidad no tan de memoria: reconozco los dos ceros que están al lado del "+5411..." y el último dígito, que también es cero. El mensaje era de Magui, preguntándome por que no le di pelota la semana pasada, en el campamento, que se puso mal y bla bla bla. No le respondi. Por más que quiera, no puedo tenerla en mi vida. Ni como amiga ni como nada. Ella debería entenderlo.

 Averiguando acerca de como anotarme para el curso de ingreso de la facultad, llegué a entender que tengo que tener el analítico de secundaria o, en su defecto, una constancia que rectifique que el analítico está en trámite, o algó así. Que rompedura de huevos!!!
 Hablando de cosas que te hinchas las pelotas, tengo que hacer unos trámites en capital pero tengo una fiaca terrible. Otra no queda. Mejor voy saliendo para allá...



martes, 29 de enero de 2013

Día 7: Mundo chico

 No creí que volvería a escribir, realmente. Es que escribir nunca fue mi hobby; de hecho solía escribir solamente en el colegio. Lo que pasa es que tengo la necesidad de desahogarme un poco. Quizás esto me ayude...

 Hace unos días acompañé a mi hermana al campamento que habían organizado los maestros de su escuela. Creí que iba a estar bastante aburrido. Imaginaba que iba a estar yo solo junto con un montón de chicos de 8 años y con docentes infumables, pero por suerte no fue así. Parientes de los compañeros de Melanie también acudieron al "evento". Gente buena onda, con la que compartimos buenas charlas y teníamos muchos intereses en común.
 Prendimos una fogata, tocamos la guitarra, cantamos, reímos, contamos anécdotas terroríficas, nos asustamos. Las típicas costumbres en un campamento.
 Estuvo bueno y me divertí pero el fondo sentía como un nudo en el pecho, como si mi corazón estuviera helado. Es una sensación que conocía muy bien y pensé que no la iba a sentir nunca más. Es la sensación que siento cuando la veo a ella, con sus hermosos ojos azules y su cabello rubio. Esa sensación que siento cuando la veo caminar. Cuando la veo reirse, o enojarse. Esa sensación que siento cuando la escucho hablar, o cantar. Una sensación helada que solía ser muy cálida. Es así como me siento cuando la veo a Magalí.
 A Magui la conozco desde que tengo memoria. Fuimos juntos al jardín de infantes, preescolar, a la primaria... Bueno, fue mi compañera hasta polimodal. Siempre estuve enamorado de ella, desde que la conozco. Todavía recuerdo la primera vez que la vi, cuando tenía 5 años. La niña más bonita y buena de la salita. Fuimos muy buenos amigos en ese entonces. Lo fuimos durante muchos años, hasta que metí la pata.

Tuve un ataque de "sincericidio" el año pasado y le dije todo lo que sentía por ella, arriesgando tanto años de amistad. Su respuesta, obviamente, fue negativa; sino no estaría escribiendo todo esto. Me había dicho que no estaba preparada para una relación y que siempre me vio como un amigo. Y finalizó el rechazo con un "¿tenías sentimientos? Siempre fuiste tan frío con todos, conmigo inclusive..." Sonaba como reproche pero que se yo. Ojalá lo hubiera sido.
 "Esta bien", pensé. "Lo voy a superar". "Igual no pasa nada. Todo sigue igual y quiere que seamos amigos".  Hasta ahí todo bien hasta que se puso de novia a la semana con un chico del otro curso. Simplemente no lo soporté. No podía mirarla a los ojos, aunque quisiera. Dejé de hablarle.

 Creí que no la volvería a ver nunca más pero que iluso fui. Magalí es hermana mayor de un compañerito de mi hermana menor. Tuvo la misma brillante idea que yo de acompañar a su hermano al campamento.
 Las vueltas de la vida, che.
 Traté de no cruzarme con ella. Me hice el boludo cada vez que pasaba cerca mio. No se si no me reconoció o si también se hacía la sota.

Descartando eso, después estuvo muy lindo el campamento. Descartando los mosquitos también.

En fin. Ahora si, me imagino, que no la voy a ver más. Siento que la superé un poco. Como que lo que sentía por ella era mucho más fuerte años atrás, pero también siento que por más que pasen los días, por más que me ponga de novio con 10 chicas de acá en adelante; Magui siempre va a ocupar un espacio en mi corazón.

Soy un pelotudo con todas las letras.









miércoles, 23 de enero de 2013

Dia 1: ¿Qué hago con mi vida?

 Estoy tan al dope que no se me ocurre mejor idea que escribir cosas personales en una hoja.
 No se en donde, pero leí que escribir tus intimidades en una cuaderno, hoja o donde sea, te da no solamente beneficios mentales y emocionales, sino también físicos. ¿Por qué? ¿Será verdad? Ni idea, pero como no tengo nada mejor que hacer...

 Desde que terminé el secundario, hace un mes, no me decido que hacer con mi vida. Mi familia siempre deseo que ingrese a la facultad y estudie una buena carrera, pero que se yo. Me da paja.
 Me gustaría ir a trabajar: tener mi propia plata y darme el gustito de vez en cuando, pero no me creo capaz de estudiar y trabajar al mismo tiempo. En realidad no me creo capaz de realizar una de las dos. Me lanzo más para el estudio simplemente para no decepcionar a mis viejos. Creo que tengo que anotarme el mes que viene, a principios de febrero y empezaría a cursar la semana siguiente a la inscripción. Mientras tanto debería aprovechar este mes que tengo libre, aunque no tengo ni puta idea de que hacer tampoco. No tengo Internet desde hace meses, la consola me aburrió bastante y perdí contactos con mis compañeros del colegio.

 Mi hermana menor me pidió que la acompañara a un campamento que organizaron en su colegio el año pasado. Odio ese tipo de cosas pero me cuesta muchísimo decirle que no a Melanie. Aparte la extrañaría bastante así que, ¿que más da? Voy.
 Suelo ser bastante frío con ella. Bueno, no solo con ella. Soy así con todo el mundo pero me gustaría poder demostrarle lo mucho que la quiero pero no me sale. No porque no quiera sino porque no se... Así soy yo. Me encantaría cambiar y ser como los demás, al menos con Melanie.

Esto de escribir sirve bastante bien como para matar el tiempo. Entretenido, la verdad. Lo voy a hacer más seguido.